¿Cómo flotan los barcos de cruceros?

Por qué flotan los barcos de crucero

Los barcos son uno de los inventos más maravillosos de la humanidad. Poder realizar rutas por encima del agua, alcanzando lugares lejanos. Sí, hoy también está el avión. Pero, sin lugar a duda, el barco supuso un antes y un después.

Hay barcos de mil formas y tamaños diferentes. Barcos pequeños, de madera y grandes barcos construidos con hierro, un material muy pesado. Los barcos de crucero, por ejemplo. Grandes moles de hierro y otros materiales que aun así no se hunden. Quizá muchos se pregunten por qué flotan los barcos de crucero, y es precisamente la pregunta que hoy vamos a contestar.

¿Por qué flotan los barcos de crucero?

El primer concepto que tienes que tener claro para poder contestar a esta pregunta es el concepto de la densidad.  La densidad es la cantidad de materia que existe por unidad de volumen.

Para entender mejor el concepto piensa en una pequeña esfera de plomo y una esfera de mayor tamaño, pero de corcho. El plomo es mucho más denso, por lo que, si las dos son arrojadas al mar, el corcho flotaría, pero la esfera de plomo no, pues la esfera de plomo es mucho más densa que el agua, mientras que la de corcho no.

Quizá este concepto nos explique un poco mejor el motivo por el que las balsas más rudimentarias, esas que están construidas con madera, flotan. Esto es así debido a que la madera es mucho menos densa que el agua. Así, por cuestiones de densidad, no se hunde ¿Qué pasa entonces con los grandes barcos de acero? Está claro que, en principio, este material tiene más densidad que el agua ¿Por qué no se hunden en el mar?

Si un objeto se hace de acero, pero se deja hueco por dentro, en su mayor parte está lleno de aire, que es mucho menos denso que el agua. Es lo que sucede con este tipo de grandes embarcaciones. Aunque estén hechos de hierro, flotan en el agua debido al aire que tienen dentro.

Motivo por el que flotan los barcos

En el tema de flotación de barcos, también es importante hablar del principio de Arquímedes. Cuando sumergimos un barco en el agua, su peso desaloja una parte del volumen que antes ocupaba el agua, empujándolo hacia fuera. El agua, por tanto, irá empujando al barco en todas las direcciones y perpendicular al casco hacia dentro. Existe como una fuerza que empujará al barco desde abajo hacia arriba haciéndolo flotar.  Esto es lo que se conoce como el principio de Arquímedes, cuando sumergimos un objeto en el agua éste flota por una fuerza igual al peso del líquido que desplaza.

Este principio es fundamental, y no deja de ser curioso que el propio Arquímedes lo descubriera experimentando con su propio cuerpo en una bañera.

¿Siempre flotará? El único caso en el que estos grandes barcos podrían hundirse sería si en el casco de los mismos se hace un agujero. De esta forma, entrará el agua expulsando el aire hacia fuera, por lo que la densidad del barco, poco a poco, será mayor que la del agua. Así, el barco irá hundiéndose irremediablemente a medida que entre el agua en el interior.

Por este motivo, es muy importante que los barcos controlen muchísimo el lugar en el que navegan. Acercarse demasiado a la costa, a no ser que sea en un puerto habilitado, podría ser altamente peligroso. Las zonas rocosas se encuentran mucho más en la superficie, y los impactos podrían dañar el casco fácilmente. No obstante, si un barco no se sale de la ruta, es un medio de transporte de lo más seguro. Además, recuerda que los cruceros cuentan con programas para emergencias. Es más, la primera noche que estés en el barco tendrás que realizar un simulacro para poder aprender cómo saldrías, ordenadamente y por el lugar que te corresponda, hasta los botes salvavidas.  Por tanto, los grandes cruceros son realmente seguros.

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