Qué hacer durante una escala en Agadir

Agadir MarruecosAgadir es una preciosa ciudad marroquí situada entre las provincias de Essaouira, Uarzazate, Tan-Tan, Tiznit y Marrakech, y bañada por el océano Atlántico. Es, además, un frecuente puerto turístico, por lo que muchas de las rutas que se realizan por esta parte del Atlántico hacen escala aquí.

Visitar la ciudad es toda una experiencia, la de admirar una urbe que ha sabido reconstruirse tras un brutal impacto natural, el devastador terremoto de 1960. Un episodio trágico que destruyó por completo Agadir.

Pasear pues por sus calles, permiten al crucerista encontrarse con lugares como la nueva Medina o el Muro de la Memoria. Además, también será interesante observar dos de los templos religiosos más importantes de Agadir, la Mezquita de Mohammed V y la Mezquita Loubnane.

La antigua Kasbah se sitúa como uno de los lugares más visitados de la ciudad. Para llegar a ella, tenemos que dirigirnos a la montaña que corona el norte de la playa. Una montaña perfectamente localizable al contar en su ladera con tres palabras escritas: Dios, Patria, Rey. Un poco más arriba, en la cima de esta montaña, el turista encontrará los restos de la Kasbah de Agadir.

Es cierto que tan sólo quedan unos muros y algunas ruinas, no obstante, puede hacernos ver como antes del terremoto, esta ciudad ya era importante. Además, no podemos olvidar uno de los reclamos más interesantes de esta ubicación, las impresionantes vistas sobre Agadir y el océano.

También son destacables algunos museos de la ciudad, como el Museo del Patrimonio Amazigh, dedicado a la memoria del patrimonio beréber. En su interior se puede recorrer varias exposiciones temporales, más de 200 piezas como pulseras, fíbulas, pendientes o collares tradicionales, entre muchos otros. Recomendable la visita guiada para poder entender mejor la cultura beréber y su herencia.

Mezquita en Agadir

Si hay tiempo suficiente en la escala, es posible completar la visita Agadir con varias excursiones. La principal es, sin lugar a dudas, la que conduce a los cruceristas al Parque Nacional de Souss-Massa, un parque en el que se puede observar toda clase de paisajes marroquíes. Desde costas arenosas, acantilados rocosos o campos de cultivos, pasando por dunas de arena e incluso bosques, con uno de los árboles más típicos del Magreb, el argán. Sí de donde sale ese preciado aceite considerado como el oro de Marruecos.

Se trata de una preciosa reserva natural en la que, además de un paisaje bellísimo, se puede observar la última población del ibis eremita, especie en peligro de extinción. Esta población supone el principal valor y emblema del parque, pero no es la única especie destacable, cuenta con muchas más, tales como el alcaraván, corredor sahariano o algunos ejemplares de hubara.

Otra de las excursiones recomendadas es la de la visita a Tarudant, a una hora y media de Agadir.  Ubicada en el valle del río Sus, es conocida como la “Abuela de Marrakech”. Al parecer, este sobrenombre le viene dado debido a que recuerda mucho a Marrakech pero en pequeño y con una muralla que, al contrario que en la gran urbe, encierra todo su casco urbano.

Los atractivos de Tarudant son muchos. Para empezar, estamos ante una ciudad de lo más mercantil que cuenta con dos zocos. Excelentes zonas en las que el crucerista podrá dejar llevarse por las compras y el regateo.

Mención especial merece el mercado beréber, llamado Yenán-al-Yaami. Este mercado enamora al turista gracias a sus especias, frutos secos y sobre todo vestimentas tradicionales. Además, también cuenta con menaje doméstico hecho por artesanos.

En cuanto a la muralla, cuenta con unos 6 kilómetros de perímetro con bastiones y nueve enormes puertas que hoy por hoy se mantienen intactas.

Cabe destacar que una de las actividades más interesantes dentro de la Medina es el paseo en calesa. Los propios habitantes de Tarudant la usan diariamente, pues el tráfico en el centro de la misma es bastante complicado. No será difícil encontrar una y darse una vuelta, admirando cómodamente el día a día de esta preciosa ciudad que parece anclada en el tiempo.

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