Excursiones desde el puerto de Dubrovnik

Dubrovnik

Muchos de los barcos que cruzan el Mediterráneo cuentan con paradas en Dubrovnik; y es que resulta casi imposible conocer los paisajes más destacados de esta parte del mundo sin parar en una ciudad con tantísima historia y tanto que ofrecer al turista.

En nuestra parada  podremos escoger entre un sinfín de excursiones desde el puerto de Dubrovnik. Si optamos por quedarnos en la histórica ciudad, existen además una serie de visitas imprescindibles que no podemos perdernos.

La mayoría de estos puntos turísticos están situados en el casco histórico, la ciudad vieja. Así, observar las majestuosas murallas de Dubrovnik, con sus cinco fortalezas, 16 bastiones y 120 cañones, será una de esas visitas importantes.

Además, también tenemos que conocer sus monumentos y templos religiosos, como la Catedral de Dubrovnik, la cual dicen fue posible gracias a una donación de Ricardo Corazón de León; el Monasterio de San Francisco, construido en 1337, del que destaca su reconstrucción barroca tras el gran terremoto de 1667; o la iglesia y Monasterio de Santo Domingo.

Debemos pasar por la Puerta Pile, que es la puerta principal de entrada al casco histórico de la ciudad. Además, tampoco podemos perdernos calles tan turísticas y famosas como la Calle Stradun, una larga calzada que recorre toda la ciudad uniendo dicha puerta con la puerta Ploce.

Otro de nuestros imprescindibles es el Palacio Sponza, que durante la República de Ragusa fue la sede de la Aduana. Un hermoso edificio construido en el siglo XVI de estilo gótico renacentista, que destaca por sus características arquitectónicas, las de aquella época en la antigua ciudad. Además, cabe destacar que este edificio fue uno de los pocos que no fue destruido por el gran terremoto de 1667.

Evidentemente Dubrovnik es una de las mejores opciones si atracamos en su puerto. No obstante, no es la única. Para todos aquellos que ya han visitado la ciudad, o que prefieren alejarse un poco de la masificación turística y las largas colas de espera, existen otras opciones. Podemos, por ejemplo, conocer algunas de las islas Elafitas.

Estas son un grupo de 14 islas situadas muy cerca de Dubrovnik. Tan sólo tres de ellas están habitadas, Kolocep, Lopud y Sipan. Son precisamente estas tres las que mayores visitas registran.

En la isla de Kolocep encontraremos tres capillas prerrománicas, la de San Antonio de Padua, San Nicolás y la Santísima Trinidad. Además, también encontramos la hermosa iglesia de San Antonio del Desierto, con un precioso retablo del siglo XV.

En la isla Lopud podemos destacar unas interesantes ruinas. Por un lado tenemos el convento dominico levantado en el siglo XV. Por otro, también podemos disfrutar del convento fortificado franciscano levantado en el siglo XVI. Cabe destacar que en esta isla también encontraremos momentos de playa en sus preciosas costas, por ejemplo la playa de Sunj, que es una de las más famosas y bonitas.

Sipan es la mayor isla del archipiélago y cuenta con zonas de playa tranquilas y llenas de gran belleza. También abunda la naturaleza en gran parte de la misma, mostrando zonas verdes y boscosas que serán una delicia para los amantes de la naturaleza. Por último, también es posible visitar algunos monumentos como su iglesia fortificada, la dedicada al Espíritu Santo, así como un sinfín de palacios patricios y santuarios levantados desde el siglo XI hasta el siglo XVI.

Por último, también tenemos la opción de desplazarnos a Mljet. Está a muy pocos kilómetros de Dubrovnik y el 72% de la misma se cubre completamente de verde. Es por tanto un parque natural en el que podremos disfrutar de lugares como los lagos Veliko Jezero (gran lago) o el Malo Jezer. Además, las playas de esta isla son espectaculares, con aguas cristalinas y piedras que no permitirán observar un sinfín de peces y seres marinos.

Sin duda alguna estamos ante un puerto con muchísimas posibilidades. Por tanto, viajar hasta aquí nos puede regalar un sinfín de experiencias que harán de nuestra travesía un viaje de lo más inolvidable.

Fotos vía: Michael Caven

Deja un comentario